Este Domingo pasado, después de levantarme temprano y estar perreando por casa, cogí la moto y decide ir a dar una vuelta. No tenía muy claro a donde quería ir, pero de pronto me acorde que había una concentración en Baeza y me dije “vamos a echar un vistazo”.
Me puse en carretera y me di cuenta de una cosa, que desde que me compre la moto, salvo una ocasión, siempre había rodado solo hasta este verano. En aquella ocasión fue una ruta con dos “R” que se aburrieron de mantener mi ritmo. Una ruta corta, desayuno y para casa, después lo que se dice en estos casos “esta no quita otra”, “el próximo día te llamamos”. Creo que han perdido mi teléfono.
Bueno que me desvió del tema. Este verano he salido en varias ocasiones con un gran amigo mío, y la verdad es que me he acostumbrado a rodar en compañía y hoy he notado la soledad en la carretera.
Sobre las 12 horas llegue a Baeza, justo en la primera entrada estaba la concentración. Lo típico un escenario, puestos de camisetas , parches, una barra y motos. Para ser sinceros había muy pocas motos, pensé que por las horas que eran estaría lleno, pero no era así. Luego deduje que habían salido a la ruta baritina (que no sé porque la llaman así, si en la mayoría no paran en ningún bar). Di una vuelta por el recinto, estuve viendo los puestos, me acerque a la barra donde había 3 o 4 hablando de los Hell's Angels. Como no conocía a nadie volví a mirar otras vez los puestos (esta fue la segunda vez que note la soledad). Aproveche y me compre un parche de la bandera de Andalucía que me hacía a mi ilusión (una tontería como otra cualquiera).
Viendo que allí no pintaba nada decidí volver por el mismo camino que vine. Salí de Baeza dirección Jaén. Comencé a bajar la cuesta que se dirige al Puente del Obispo y al Rio Guadalquivir, en esos momento me acorde de una frase que decía un gran amigo mio cuando teníamos 20 años, “cuesta arriba los motores, cuesta abajo los cojones”. ¡Y qué cojones teníamos entonces!, la de locuras que hemos hecho. La de veces que hemos bajado aquella cuesta a lo que daba el coche. En ese momento solo tenía un pensamiento “los cojones los gaste en aquella época”, yo ya ni loco bajo así. “Manolo o te estás haciendo viejo o echando cabeza”.
Al final de la cuesta me pare en El Puente del Obispo para hacer una foto. ¡Mira que me gustan a mí las piedras y las cosas viejas!
Retome el camino para Jaén y luego Martos con un solo pensamiento: Mira que hemos hecho borricadas en la juventud y…… no vuelvo a salir solo de ruta. Y entre pensamiento y pensamiento una duda existencial ¿Por qué han puesto el radar en una de las pocas rectas que hay?
Hasta otro día.
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