Esta es la historia de mi detención, posterior encarcelamiento y de cómo se
desarrollo todo.
Era una mañana fría del
22 de Abril, el cielo estaba muy cerrado con nubes negras que amenazaban agua.
En esos momentos, por circunstancias diversas, me encontraba con mi motocicleta
en la puerta de la Itv de Alcalá la Real. Sonaba por la megafonía del
recinto la emisora de los 40 principales, concretamente la canción de Rihanna “
We found love”. Por mi mente pasaban las
imágenes del lipdup del colegio Divina Pastora, en el que salen mis dos hijas.
Sin darme cuenta mis pies y resto del cuerpo acompañaban la música, pero no era
porque yo sea muy bailón, sino, por los tiritones que tenia de frio.
En esos momentos se interrumpió
la música, “vehículo matricula XXXX pase
por línea 2”. ¡Vaya no es el mío! Pasaba
el tiempo mientras esperaba que me llamaran. “ultimo aviso para vehículo
XXXX……..”. Un señor que estaba esperando en su coche se acerca a otros dos que estaban
hablando y les dice: Señora ¿el vehículo XXXX es suyo?, que la están llamando.
En esos momentos pensé yo…. ¿eso es una mujer?
Mientras meditaba sobre lo mal que está repartida la belleza en el mundo
volvió a sonar el aviso, “Motocicleta 44XXXX, pase por línea 2” ¡POR FIN ME
TOCA!
Monto en la moto, la arranco,
enciendo la luz pensando “llego con la luz para que vean que funciona y entro
con buen pie”. Me paro en la entrada y hacia mí se dirigen 3 personas. Dos con mono azul marino oscuro y otra con
mono y encima una bata azul marino oscura. En esos momentos me imagine a Neo de
Matrix dirigiéndose a mí. Pensé en pegarle un tiro para ver si esquivaba la
bala, pero entre que no llevaba pistola y que todo esto solo pasaba por mi
mente, se quedo la cosa como estaba. Luego más tarde pensé que tenía que
haberle pegado el tiro.
Buenos días, ¿me da la
documentación?
Anda y yo pensando que la guardia civil iba de verde. Le di los papeles, Neo
los miraba y los otros dos comenzaron cada uno por un lado a mirar la moto.
El nº de chasis no está grabado, está en una placa, el nº es xxxxxxxxxxx,
90db, la rueda delantera es una 100/90, la trasera es 170/80, los reposapiés
traseros están bien y se quedan arriba. Mientras Neo tomaba nota. Se pasan a la rueda delantera, comienza a
mover la horquilla, “no tiene altura”, “el disco está bien, apenas tiene escalón”
“los retenes no parecen que pierdan”. En estos momentos ya estaba yo poniéndome
nervioso. “la larga” “intermitencia
derecha” “izquierda”. Ahora pasan los dos a la parte trasera, “freno de pie”
“frene con la maneta” “intermitencia derecha, izquierda”. Y en esto que vuelve
a la parte delantera y comienza a mirar el manillar, luego los espejos, le
pasan la mano por el filo, “yo no lo veo”, dice uno, el otro contesta, “yo tampoco”.
Después de esto me dicen, “pase
para adentro”. Comienzo a andar hasta donde me dicen y mientras Neo se va. Los
dos que se quedan conmigo van a por una mesa de trabajo, que tiene un monitor y
un aparato del que salen, no sé exactamente cuántos, pero muchos cables, con
sus correspondientes pinzas. En esos momentos dije, “coño, tan mala cara se me
ha puesto que me van a hacer un electro”.
Uno de ellos me pide que me baje de la moto. Comienzan a ponerle pinzas
a todos los cables de las bujías. En un trípode tiene una especie de antena que
la apunta entre los dos cilindros, pero sin tocar ninguno. Y por ultimo en otro
trípode colocan un aparato con un micrófono para medir el ruido, este último es
el único que había visto en otra ocasión. En esto que veo venir a Neo con un
aparato en su mano, es rectangular y en un extremo tienen un saliente. “¡La
ostia, si también me van a hacer el test de alcoholemia!”. Le da a un botón en la pared y comienzan a
cerrarse dos puertas metálicas que dejan la zona como un bunker. En esos
momentos estuve a punto de salir a correr.
Neo, comienza a dar vueltas con el
aparatito alrededor de la moto. Que digo yo que pensaría que la moto funcionaba
con plutonio y estaría midiendo la radiación como si fuera un contador Geiger.
“Arráncala”, yo con los nervios en lugar de darle al botón de arranque le di al
de la bocina, Neo me miro que por un momento pensé que me iba a arrancar el
corazón con sus propias manos. Bueno de esa forma vieron que funcionaba la
bocina. Una vez arrancada uno de sus compinches comienza darle gas, en el
monitor empiezan a oscilar cifras y se ve una grafica que va como el número de
parados en España, subiendo. Cuando de
improviso comienza a sonar una sirena, las puertas empiezan a abrirse y una baliza
que hay en la pared se enciende como una loca. “O la hemos cagao o es que soy
el cliente 1 millón”, pensé. Para
entonces Neo ya tenía un rebote del 15, con los ojos inyectados en sangre y
maldiciendo. Se va de nuevo a la pared, le da al botón, se gira “comencemos de
nuevo”. Pos va a ser que no soy el cliente 1 millón. Empezamos de nuevo otra vez con toda la
odisea anterior. “Cuatro esquinitas tienen mi cama”, NO, NO, eso era para
dormir. Como era…. Padre Nuestro, que estas en……. Ya solo me quedaba esta
opción, estaba viendo la cosa ya muy negra, más negra que el cielo que había
fuera. “No si encima me mojare”.
Una vez terminado, me monto en la moto y paso a los rodillos. Freno
delantero, bien. “sígame”. Ostras y el
freno trasero no me lo miran. Mejor me
callo que la cosa esta muy fea. Me dirijo a donde me indican, bajo de la moto y
aparece uno de ellos con una linterna que ya quisiera yo como farola de mi
calle. Se tumbo literalmente en el suelo, comenzó a mirar el tubo de escape y
toda la parte de debajo de la moto. Movía la linterna como por todos lados.
Estuve tentado de decirle que se estuviese quieto, porque con lo que alumbra
eso y las nubes que hay lo mismo aterriza un avión confundido. Mientras Neo, en
un puesto contiguo miraba algo en el ordenador y giraba la cabeza mirando la
moto.
Cuando parecía que ya se había acabado vuelven con los espejos, ahora los
tres. “Ya puede usted salir, enseguida lo llamamos”.
Después de esperar un rato sale uno
de los operarios y me entrega mi documentación junto con un papel amarillo, en
el que me indica que no he superado el examen porque mis espejos no tienen
grabado la letra “E” de homologación.
Hombre, que no soy de aquí, ¿por unos espejos me vais a hacer volver?, a
lo que me contesta, que me acerque a un
taller para que me dejen unos, te los miramos y se los devuelves.
Esto último es lo de menos, lo que a mí me ha hecho escribir esto es como yo
me sentí. Sé que es su trabajo, pero la verdad es que me sentí como un delincuente,
más que examinar un vehículo para ver si es apto para circular, parecía una
redada en la que estaban buscando droga, solo le falto que me acercaran un
perro a la moto. Yo recuerdo cuando tenía 20 años y volvía de madrugada, te
encontrabas un control en el que te pedían los papeles, que le abrieras el
maletero, pero nunca me he sentido como estas persona me lo hicieron pasar.
Este exceso de celo creo que no es lógico, somos personas que vamos a que nos
verifiquen un vehículo, esto no es una aduana por la que se pasan drogas.
Tras esto busque unos espejos con la dichosa letra “E”, se los puse y dos días
después fui de nuevo. Los vieron, me dieron mi documentación y prueba superada.
Tras todo esto he llegado a la conclusión de que lo importante es que todo este
homologado, porque que el vehículo frene o no se ve que no es importante, ya
que el freno de la rueda trasera no me lo miraron.
Después, mirando la documentación tranquilamente
me di cuenta de que en lugar de dármela para 2 años, me la habían dado para 2
años y un día, ¡TODA UNA CONDENA!